miércoles, 29 de marzo de 2017

Quién quiere ser madre, Silvia Nanclares


Vengo a escribir sobre Quién quiere ser madre, de Silvia Nanclares, a una cafetería. Estoy en Madrid, fuera de mi ambiente habitual, pudiendo mirar la rutina de los demás sin ocuparme de la mía. Un grupo de madres recientes se ponen al día mientras sus bebés se mueven sin parar e intentan coger todo lo que tienen a su alcance. Mi hija tiene seis años y es la segunda vez que estamos separadas durante unos días. Puede parecer anecdótico, pero este hecho envuelve la situación y a mí misma en un halo de irrealidad porosa que seguro que influye en mis palabras.
Me cuesta concentrarme porque el oído se me va involuntariamente hacia la conversación de esas madres en la mesa de al lado, a su vivencia, que en parte puedo reconocer como mía. 

Toda esta introducción tiene más que ver con Quién quiere ser madre de lo que parece, porque Silvia Nanclares narra y hace literatura de una experiencia vital que no ha sido la mía, pero que podría haber sido parecida si yo hubiera tomado otras decisiones y seguido otro camino. Su historia ha conectado con algo muy profundo dentro de mí misma mientras iba pasando sus páginas sin poder despegar la vista de esa vida, la ficción autobiográfica que su autora nos ha regalado.

Los que seguís el blog sabéis que sobre todo escribo de libros que me han gustado y que quiero compartir para que caminen un poco más allá y puedan llegar a personas que quizá de otro modo nunca los hubieran conocido.
Pero hay otros casos en que un libro me agarra y se me mete dentro haciéndome florecer y emocionándome, entonces no puedo parar de leer y es como si estuviera sentada con quien lo ha escrito y me estuviera contando de viva voz todo eso que tanto me agita, que me hubiera gustado escribir a mí. Esta novela es uno de esos casos.

Aunque ya lo haya dicho algún crítico, quiero repetir que Quién quiere ser madre es una novela necesaria, con un tema y una forma de tratarlo que nadie había abordado aún en la literatura española. Y yo añado que es una novela sincera, directa, sin trucos, escrita desde las entrañas que me ha hecho reflexionar y emocionarme.

Aborda, sin ningún tipo de sentimentalismos ni tópicos, el deseo de ser madre de una mujer, Silvia, que está a punto de cumplir 40 años y que ve como el tiempo y su "reloj biológico" han dejado de ir a su favor o de ser "una construcción social de género" y empieza a cargarse de biología y a funcionar como una bomba de tiempo,       "(...) tic, tac, estoy sentada encima".

Esta novela es su viaje, desde la ilusión, el anhelo de la maternidad, el deseo corporal, las dudas, la frustración de no encajar en un molde, el autocuestionamiento... El haz y el envés de un deseo.

Pero también es una novela de amor sin romanticismo vacío, y una novela familiar con el dolor por la muerte de un ser querido descrito con una autenticidad desarmante.

No puedo resistirme a copiar un par de frases.

"Y agradezco, aturdida, a la vida por regalarme a una persona mientras me sustrae la fuerza de otra".

"Y bebo. Y lloro. El tiempo, definitivamente, se ha salido de madre".

Quién quiere ser madre también es tan grande porque es feminista, porque consigue con su experiencia personal hacer una reflexión general sobre la generación de nuestras madres, que fueron jóvenes en los 60 y tanto lucharon por hacer valer su identidad como mujeres. Y sobre la nuestra: precaria, perdida, con tantos derechos, libertades y experiencias ganados, pero con todas las contradicciones y dificultades de vivir en un sistema que vemos destruirse, y que nos destruye, delante de nuestros ojos. 

¿Quién podrá y querrá tener hijos con una vida tan líquida? Silvia Nanclares habla largamente de ello en la novela, de las madres, las que no lo son y las que querrían serlo. Y lo hace sin aspavientos ni victimismo. ¡Y eso me ha encantado!

Y leer la vida, una vida real es como un bálsamo frente a todos los sueños incumplidos y rotos que son parte de mi vida. Gracias, Silvia, por darle una patada de realidad a la mentira del amor romántico, a las maternidades sin mácula, al feminismo sin contradicciones, al capitalismo feroz que quiere comercializar con el deseo de tener hijos...

Bienvenidas a la novela social del siglo XXI. 
"Lo privado es político"

*(Si te interesa esta novela y no la encuentras en tu librería de barrio o en la biblioteca, puedes comprarla a través de este enlace y así ayudarme a mantener el blog. Muchas gracias). 

viernes, 17 de marzo de 2017

Fresy Cool, Antonio J. Rodríguez


(Cuando un escritor te decepciona)


Esta mañana me he puesto de mal humor, Fresy Cool tiene ese don, no se lo voy a negar, pero después de transitar por diversos estados de ánimo y sensaciones mientras la leía no he podido más y la he tenido que dejar. Y digo "tenido" porque realmente he sentido que la novela no me dejaba otra opción. Exactamente en la página 260. En realidad, me quedaban poco más de 100 páginas para terminarla; podía haber hecho el esfuerzo, pero estaba completamente saturada de su intelectualidad vacía, su superposición de citas intelectuales y sus guiños posmodernos.

No me gusta nada dejar los libros, en parte es como si traicionara al autor, pero tengo montañas de ellos esperando ser leídos y demasiado poco tiempo como para hacerlo por inercia, sintiendo que el fondo y la forma de la ficción no me aporta nada ni me remueve por dentro.

Podía haber sido diferente. Me gustan mucho las novelas generacionales, las historias de jovencísimos airados, y Fresy Cool y su Madrizcentro alucinado podía haberme enganchado...
 A Antonio J. Rodríguez le conocía por su novia, Luna Miguel, a la que sigo a través de su blog. Ella es como un sueño: poeta, bella como una ninfa y una evocadora 3.0. También leí algunas entradas del blog del autor que escribía con el seudónimo de Ibraim Berlín; y me gustaron. Estaban llenas de referencias cultas, de cultura pop y análisis sociológicos, pero, claro, no pretendían ser un texto fundacional.

La novela es... de verdad, me faltan palabras para describirla. Es lo más vacío y pretencioso que he leído en mucho tiempo. Aunque también es posible que yo sea una persona antigua que no entiende el valor disruptor de la experimentalidad en literatura. Fresy Cool es básicamente un experimento fallido, una novela que dinamita los géneros, la linealidad, la trama en pos de una verborrea incontenible, tropecientos heterónimos, ironía y miles de lecturas metidas a presión en el texto para que al lector no se le olvide la grandísima cultura de su autor (y tampoco su enorme ego)
Aún así, intentando ser justa, creo que tiene mucho mérito escribir así, tan difícil, tan lleno de literatura, jerga y cambios de espacio-tiempos, narradores... pero también creo que Antonio J. Rodríguez escribe para sí mismo y no para los que le leemos ya que estoy segura de que no soy la única que se ha sentido timada. Y es raro, porque está bien escrita, es un auténtico ejercicio de virtuosismo literario, pero no hay nada auténtico ni visceral en ella. Es todo falso y plasticoso.

Tomo una cita de las muchísimas que a su vez hay en la novela: "Toda novela se escribe para vengarse". Oye, pues lo has conseguido.

martes, 7 de marzo de 2017

Los Goytisolo, Miguel Dalmau

(No ficción)


En esta entrada me gustaría compartir la biografía de Los Goytisolo, escrita por Miguel Dalmau. Las biografías y las autobiografías son un género en sí mismas, que creo (o por lo menos en mi caso está siendo así) que se empiezan a apreciar  de verdad cuando una va haciéndose mayor. 

Con veinte años me interesaba infinitamente más leer novelas, por muy existenciales y oscuras que estas fueran, retratos generacionales ficticios, cuentos hiperrealistas, realismo mágico en vena, Bildungs Roman... y casi cualquier cosa antes de animarme con las vidas reales de escritores, artistas o directores de cine. 
Pero, como ya sabréis, es un género muy cultivado y hay muchísimas biografías y autobiografías de toda suerte de personajes conocidos, desde los más fascinantes a los más prescindibles y estúpidos. Algunas de ellas, como Open, la autobiografía de André Agasi, nunca pensé que me llegarían a interesar, pero ahora estoy deseando leerla ya que por lo visto supera totalmente el ámbito deportivo, ahondando en las contradicciones y el sufrimiento de la persona enfrentada al mito en que los demás han querido convertirlo, y odiando aquello (el tenis) que le ha llevado a la fama.

Aunque ahora que me acuerdo, cuando era algo más joven, bueno, en realidad hace más de 15 años, leí dos autobiografías que me gustaron mucho. La primera es una autobiografía atípica de Groucho Marx que lleva por título Groucho y yo, y que leía en la calle del Oso, en el cuarto sin ventanas de S. La segunda me marcó más, ya que me servía de proyección de mis anhelos de convertirme en escritora. Leer los fracasos, tumbos y profesiones inverosímiles de Paul Auster, relatados por él mismo, antes de llegar a convertirse en el escritor de culto que es hoy, me hacía sentir que todo era posible, a pesar de los fracasos. El libro se titula A salto de mata. Crónica de un fracaso precoz.



En el blog he reseñado algunas autobiografías al uso, como esta de Agatha Christie, y biografías sui generis, como esta otra sobre Roberto Bolaño.

He leído Los Goytisolo porque en un momento de mi vida, por alguna razón que se me escapa, Juan y Luis Goytisolo fueron importantes y estaban presentes, y no entendía todas sus palabras y las implicaciones de las mismas, pero no importaba, porque La cólera de Aquiles y Señas se identidadresonaban fuerte, me hablaban a mí, como solo saben hacer los buenos libros, como si yo hubiese vivido esa opresión y esa libertad atisbada que fueron los años 60 en España. Y por sus palabras conocí Cadaqués, la angustia del escritor dentro de su libro, los monólogos interiores llenos de vericuetos...

Es cierto que la biografía se hace pesada (tanto literal como metafóricamente) y hay partes en las que cuesta avanzar. Pero es un ingente mar de información sobre estos tres hermanos escritores y su temperamento artístico, así como sus circunstancias familiares; y un fresco minucioso de la vida de la burguesía catalana desde finales del siglo XIX hasta finales de los años 90 del XX.

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