domingo, 18 de diciembre de 2016

El monstruo de colores (versión pop up), Anna Llenas


El monstruo de colores no es un libro que M. haya tenido. Lo he conocido a través del estupendo grupo de Facebook La biblioteca de los peques: literatura infantil y juvenil, con el que tanto aprendo (y al que tanto le debo). Guiándome por los comentarios y la difusión que se le ha dado en él, deducí que es un cuento que gusta mucho.

Su autora es Anna Llenas, a la que conocía por su cuento Vacío, y que he de reconocer que me pareció un poco oscuro y deprimente. Aún así, tenía mucha curiosidad por este famoso Monstruo de colores, y mi impresión al tenerlo entre las manos ha sido muy satisfactoria.


Casualmente, mi amiga S. y su hijo J. lo tenían en casa, y una tarde que pasé allí lo estuve leyendo, disfrutándolo y haciéndole unas fotos para compartirlo con vosotros. 
No sé cómo será el cuento normal, pero la versión pop up, que es la que ellos tienen, es una explosión de colores y formas, y los desplegables están muy logrados y son muy bonitos y llamativos.


Me ha parecido un cuento muy adecuado para trabajar con los niños el tema de las emociones. El argumento es que todas las emociones están revueltas, lo cual es un gran lío y hacen que el monstruo no sepa cómo se siente, así que, junto a él, las separaremos por colores para así reconocerlas y poder entenderlas mejor:
Amarillo = alegría
Azul = tristeza
Rojo = rabia
Negro = miedo
Verde = calma
Rosa = amor
Este es mi desplegable favorito de todos los del cuento.



Como veis en las fotos, en cada página aparece el monstruo del color de la emoción que le corresponde, que se les explica a los niños de forma poética y divertida. Los desplegables van variando según las emociones. Al final el monstruo está rosa de tanto amor que tiene dentro.


Lo que más llama la atención del cuento son los desplegables, pero el estilo de las ilustraciones, en forma de collages, también son muy especiales y son un sello de los cuentos de esta autora.

"La tristeza siempre está echando de menos algo. Es suave como el mar, dulce como los días de lluvia. Cuando estás triste quieres estar solo y no te apetece hacer nada".

Creo que les encantará a los niños/as a partir de los dos años y medio, y hasta los 5 o 6.

*(Si te interesa este libro y no lo encuentras en tu librería de barrio o en la biblioteca, puedes comprarlo a través de este enlacey así ayudarme a mantener el blog. Es el cuento normal, la versión pop up está agotada).

sábado, 3 de diciembre de 2016

Las dos ancianas, Velma Wallis



A mí, que siempre he vivido en grandes ciudades, desde que recuerdo me ha atraído la vida en el campo, lo primario, el lidiar con los elementos de la naturaleza y también, en cierto sentido, formar parte de ella... Esa pulsión ha sido más o menos intensa según mi momento vital, pero nunca se ha llegado a consumar. 

Tengo 37 años y es posible que aún tenga la oportunidad, o la necesidad, de vivir más cerca de la naturaleza en el futuro. Sé que durante muchos años (como de los 20 a los 30) no me cansé de pregonar que acabaría viviendo en el campo, y como no di ningún paso en aquella dirección más que con las palabras, mi deseo (que en una parte de mí era y es completamente real) se volvió una caricatura de sí mismo y me convertí en una "hippie de pastel" que solo conocía el campo de excursión y en sus ensoñaciones románticas.

Eso sí, la imaginación es libre y le gusta llevarnos a otras realidades, muy lejanas a la nuestra, que a veces es tan gris como el hormigón del que estoy rodeada... los libros son una gran ayuda.

Las dos ancianas es un libro muy breve, un relato novelado basado en una leyenda local de Alaska. Una de esas historias que, en un lugar tan frío y con un invierno tan oscuro, se contaban a la luz de la lumbre para calentar los corazones de los que la escuchaban. 

Una madre le cuenta a su hija la historia de superación y dignidad de las dos ancianas. Era un relato oral, nunca se había puesto por escrito y tampoco había salido nunca de ese territorio lejano. Y la hija siente un impulso, escribir esa historia de su pueblo y así conectar con sus raíces y venerar a sus mayores y a la naturaleza con la que su pueblo estaba tan conectado. Todas esas huellas que se estaban perdiendo por falta de interés, por la colonización cultural que lo invade todo.

El cuento de Las dos ancianas nos retrotrae a un tiempo antiguo, anterior a la llegada de la cultura occidental y del hombre blanco, y hoy, gracias a Velma Wallis (y a mi madre, que fue la que lo leyó antes de mí) puedo compartirlo con vosotros.

Al ser un libro muy corto, no quiero adelantaros mucho del argumento, pero a rasgos generales es la historia de supervivencia de dos ancianas abandonadas por su tribu a su suerte en la tundra de Alaska en invierno. Las primeras páginas relatan someramente la dura vida nómada del grupo y el motivo por el que abandonan a las ancianas, también se cuentan sus sentimientos de miedo, impotencia, rabia y desesperación al verse separadas obligatoriamente de su grupo. En un primer momento ambas piensas que van a morir, pero tienen personalidades diferentes y cada una consigue despertar en la otra la pulsión de vivir, de hacer todo lo posible por salir del desahucio vital al que parecen abocadas... Y lo consiguen. 

El meollo de la historia trata de las técnicas que utilizan para sobrevivir al duro invierno, a las siguientes estaciones y durante varios años... y el lector se va haciendo fuerte con ellas a medida que ganan confianza y se ven capaces de salir adelante. Al final del relato la vida les depara una última sorpresa y la posibilidad de perdonar a sus seres queridos.

Es un libro con dos mensajes importantes: la resiliencia y capacidad de superación que tiene el ser humano cuando se encuentra en situaciones extremas y la dignidad de las ancianas al aprender a reconocerse como miembros válidos de la tribu, inteligentes y fuertes, características que su tribu les había negado por ser mujeres y ancianas.

Es un libro precioso y emocionante, sin moralinas vacías ni mensajes de autoayuda. Un auténtica joya.

*(Si te interesa este libro y no lo encuentras en tu librería de barrio o en la biblioteca, puedes comprarlo a través de este enlace y ayudarme a mantener el blog).

Otros libros muy interesantes sobre supervivencia y vida campestre son Walden  Vida de zarigüeyas.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Tontos, Elisa Mariscal Vacas


Isabel, mi madre, vuelve a colaborar en el blog. Seguro que muchos ya la habéis leído en las dos entradas que ha escrito sobre Berlín, pero a los que no os dejo los enlaces de sus otras entradas y reseñas: Situaciones berlinesas, de Raul ZelikEl olvido que seremos, de Hector Abad y De puertas adentro, memorias de Amalia Avia
Hoy viene a hablar de un maravilloso libro infantil. Os dejo con ella.


Historia de un libro descatalogado

Quiero hablar de un libro que ya no podemos encontrar en las librerías, la editorial donde se editó por primera vez fue comprada por una gran multinacional y esta no volvió a publicarlo.

Su protagonista, mitad humana y mitad pata, se pasea triste por la primera parte del cuento: tímida, delicada, de ojos grandes y melancólicos, no consigue que nadie conteste a sus educados “holas”. Insegura, piensa que es culpa suya, que algo está haciendo mal… hasta que ya no puede más y grita ¡TONTOS! Pero cuando ya se da por vencida, se resigna a estar sola y recoge sus cosas para irse… De repente de un agujero surge una rana simpática y traviesa: ambos personajes juntos inventan juegos y bromas, cantan, saltan, ríen… ante la mirada asombrada de un tercero que los ve alejarse pensado que están locos y que son “tontos”.

Es un libro especial, original, muy distinto a los que están de moda: Los personajes no tienen nombre, están dibujados de forma sencilla y esquemática pero muy expresiva en perfecta sintonía con el texto. Las letras, grandes, son de diferentes tipos y tamaños según la situación y el estado de ánimo que reflejan. Me parece un acierto que los fondos de paisaje sean composiciones fotográficas, que se incluyan páginas vacías, en blanco, que dan idea de soledad y desamparo, y páginas llenas cuando la protagonista estalla y se rebela. Con muy pocos personajes y elementos: un sombrero, una cometa, un patinete, una mochila… logra contar un montón de cosas. El texto es breve pero muy preciso y eficaz, sin ñoñerías; me encanta el final con el juego de palabras acabadas en “ola”.

Es muy adecuado para niños que empiezan a leer. Muchas veces tengo la impresión de que los libros infantiles buscan deslumbrar a los adultos que los compran, más que gustar a los niños a los que van destinados. Mi nieta, y me consta que otros muchos niños y niñas, se quedan enganchados de este cuento, captan a la primera a los distintos personajes, reconocen las palabras y entienden todo lo que va pasando.

Creo que el secreto del cuento es que habla de forma sencilla de sentimientos y momentos por los que todos hemos pasado: la dificultad de hacer amigos y de integrarte en un grupo, el miedo al rechazo, el sentirte invisible, la tristeza, la indignación… Pero en la segunda parte aparece también la alegría de encontrar al fin a alguien con quien inventar todo tipo de juegos. Y el lector suspira aliviado cuando en la última viñeta ve alejarse a las dos rana y protagonista por el camino cantando, agarradas del hombro, sin preocuparse de la opinión de los demás, contentas y felices con una amistad que intuimos durará para siempre.

Es muy bonita la historia de su publicación: Elisa Mariscal, autora del texto y las ilustraciones, había trabajado en España para distintas editoriales; en una visita privada a México pidió una entrevista a Daniel Goldin, un referente a nivel mundial en el sector del libro infantil y juvenil; para su sorpresa, no solo le concedió la entrevista, sino que se ofreció a publicar el libro, pero de una forma activa: Elisa trabajó con Goldin en el proyecto lunes tras lunes hasta agotar su estancia en México. Y asegura que aprendió más en esas semanas que a lo largo de toda su trayectoria profesional.

El álbum se publicó. La SEP en México lo eligió entre los libros obligatorios para las bibliotecas escolares en su programa de fomento de la lectura, y en España fue seleccionado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

Por desgracia, ya no podemos comprarlo fácilmente, ha desaparecido, víctima, como tantos otros libros, de las políticas editoriales: grupos multinacionales cuyo interés es vender mucho sin que importe demasiado la calidad, que hacen que los libros “pasen de moda” rápidamente convirtiéndolos en un producto más de consumo de usar y tirar.

Ojala alguna editorial lo rescate del olvido y otra generación de niñas y niños pueda disfrutar con ¡TONTOS!


Aún puede encontrarse alguna referencia en:










domingo, 16 de octubre de 2016

Con la comida sí se juega, Sandra Mangas


Cuando me planteé escribir esta entrada, que llevaba en barbecho en la bandeja de borradores desde hacía unos meses, pensé en hacer un recopilatorio de libros de cocina para niños que me habían gustado, que aún conservo de cuando era pequeña o que he comprado para cocinar con M., pero creo que al final dedicaré una sola entrada a libros de cocina, tanto para adultos como para niños, que han estado presentes en mi vida a lo largo de los años y que creo que está bien dar a conocer, porque cocinar y comer bien es algo básico... y puede ser divertido
El libro incluye un glosario de términos de cocina que es posible que los niños no conozcan.
Lo primero que me gustaría recalcar es que pienso que debemos dejar a los niños/as ayudarnos en la cocina desde lo antes posible. Es una maravillosa actividad de vida cotidiana (siguiendo los principios de educación Montessori) en la que juegan, aprenden y nos ayudan, todo al mismo tiempo, y que es estupenda para practicar la motricidad fina. 

Pero lo más importante es que encontrar actividades cotidianas que poder compartir con nuestros hijos hace que la convivencia con ellos sea más fácil y placentera para todos. Porque nosotros vamos a tener que cocinar, limpiar la casa y hacer muchas otras tareas cuando estamos con ellos, y así se sentirán incluidos en esas actividades y los adultos no nos agobiaremos tanto por sus demandas y por "tener que quitárnoslos de encima" para poder llegar a todo lo que tenemos que hacer.

Otra ventaja de que los niños ayuden a preparar su propia comida es que puede ser un aliciente para que prueben alimentos nuevos, que estén más abiertos a diferentes tipos de sabores, texturas y preparaciones y que coman un poco más variado (aunque casi todos sabemos que esto no es muy fácil, que lleva mucho tiempo y que hay que tener paciencia y no caer en chantajes con la comida, lo cual es totalmente contraproducente). 

Mi experiencia con M. es que, desde muy pequeña, le ha encantado ser mi "pinche" en la cocina porque sentía que era útil (lo cual es verdad) y además que contaba con mi permiso para manipular "cosas de mayores". 
Creo que, en general, se ha tenido mucho miedo de dejar a los niños manejar cuchillos y otras herramientas de cocina por considerarlas peligrosas para ellos. Pero (otra vez desde mi experiencia) escogiendo bien qué cuchillos les prestamos (no le vas a dar el más afilado y gigante que tengas) y acordando unas reglas básicas de seguridad: cómo sentarse, estar atento a lo que se está cortando, cómo colocar la mano y los alimentos... es una experiencia muy gratificante y divertida para adultos y niños, y una excusa estupenda para hacer cosas juntos.




Con tres años M. empezó a cortar judías verdes, lechuga y tomates, y ahora incluso se anima a veces con las zanahorias. También pela huevos, hace galletas y bizcochos, y ahora va a un curso de cocina en el colegio. 
Con mi madre también ha pasado muchos ratos en la cocina, y juntas han hecho polos, magdalenas, queso y otras cosas. Y las dos se han reído un montón y han disfrutado juntas de esta actividad de abuela-nieta sin tener que estar yo por ahí danzando.

Pero, bueno, centrándome en el libro del que quiero hablaros hoy. Con la comida sí se juega es un libro de cocina para niños, muy visual y atrayente en un primer vistazo, pero la verdad es que cuando me puse a mirarlo más detenidamente me pareció que las recetas estaban más pensadas para los padres o para lucir en fiestas infantiles y otros eventos que para que los niños se metieran en la cocina y se mancharan las manos.

Pero estaba equivocada. Este libro es de E., una amiga que tiene una hija de la misma edad que la mía, y ella me ha contado que a su hija le encantan las recetas que aparecen en él, y que ya ha puesto en práctica varias de ellas.
El libro está escrito en un tono desenfadado y está dirigido a los niños sin resultar impostado. Yo no he hecho ninguna de sus recetas, pero de lo que sí estoy segura es de que no quedarán tan bonitas como en las fotos de estudio que tanto atraen del libro. 

Me han hecho mucha gracia las galletas de queso en forma de dinosaurio. Lo que me recuerda que para poner en práctica varias de ellas hacen falta moldes especiales de siliconacon formas de animales.

* (Si te ha gustado este libro, y no lo encuentras en tu librería de barrio o en la biblioteca, puedes comprarlo a través de este enlace y ayudarme a mantener el blog. Muchísimas gracias.) 

domingo, 9 de octubre de 2016

Sommerstück, Christa Wolf

Esta entrada no es una reseña  al uso; en ese sentido se parece a esta otra que escribí sobre Rayuela. No esperéis en ella  muchos datos biográficos de Christa Wolf, escritora de la RDA que hace unos años recibió el Premio Nóbel de literatura, ni sobre la significación y alcance de esta novela. Aquí solo habrá pinceladas de una opinión, lo que sentí mientras la leía y aquello que me evoca.


Este libro fue una de las primeras novelas que pude leer íntegramente en alemán. Una novela difícil para iniciarse, llena de símbolos y de palabras suaves a la vez que profundas, en las que una siente volar y escaparse las segundas lecturas.

Lo leí en 2014, cuando me preparaba el examen C2 de alemán ya que era el libro obligatorio para la parte escrita del mismo. Si no hubiera sido por eso, creo que nunca me habría acercado a él (qué mala es la pereza). He de reconocer que me costó avanzar; Christa Wolf tiene una escritura densa, plagada de matices y dobles sentidos, pero también muy evocadora, y según avanzaba en la lectura, a ratos, empecé a sentir el olor del aire de Brademburgo en el verano más caluroso que se recordaba en la zona, y el ambiente inmovilizado y lleno de premoniciones de los últimos años de un régimen a punto de implosionar.

La escritora fue miembro activo del partido comunista y ocupó en él puestos de poder, pero también fue una persona crítica que supo ver las contradicciones internas y las injusticias de un régimen autoritario anquilosado en una férrea dictadura vertical de partido. Esta obra, junto con la novela En ningún lugar, en parte alguna, la alejaron totalmente de la cúpula del partido. 

A los personajes de Sommerstuck ("pieza de verano", en su traducción al español), intelectuales y con inquietudes vitales, les falta el aire en la ciudad, se sienten atrapados y atados a una existencia programática que no les deja respirar, por eso deciden intentar una vida en el campo, pero allí se llevarán con ellos sus zozobras y pasados, como una mochila.

La narradora relata los hechos bajo la perspectiva de un yo profundamente subjetivo. Las sensaciones y los eventos están narrados a través del filtro de la conciencia, de su volátil memoria, y es muy patente la tensión entre ruptura con un orden de cosas, el declive de una época y la ansiedad por un futuro incierto.

Es una novela alegórica que deja entrever un desencanto creciente con el sistema político de la RDA, cuya disolución anticipa mediante el uso de símbolos. El milagro (la utopía del socialismo) era transitorio, se desvanece la sensación de pertenencia a algo más grande que uno mismo. Sommerstück fue escrita entre 1982 y 1983, pero se publicó en 1989, año de la caída del muro de Berlín.

El libro ha sido definido por algunos críticos como "un relato pausado y melancólico". Es una novela sobre el recuerdo, el recuerdo de un largo verano. El fin de una utopía (la huida al campo) y la poética de la cotidianeidad.



*(Si te interesa este libro y no lo encuentras en tu librería de barrio o en la biblioteca puedes comprarlo a través de este enlace y ayudarme a mantener el blog. Muchas gracias).










domingo, 25 de septiembre de 2016

Para niños: Teo, Violeta Denou

Seguro que si habéis sido niños en los años setenta u ochenta del siglo XX en España conoceréis los libros de Teo. 
Teo es un niño pelirrojo de rizos esponjosos, mono naranja, jersey a rayas y edad indeterminada creado por Violeta Denou. 

Con él visitamos una granja, el zoo, montamos en tren, en avión y en barco, conocimos distintos tipos de deporte, dormimos en casa de una amiga, jugamos en casa y en la calle, fuimos al mercado y nos disfrazamos, entre otras muchas aventuras.

Esta serie de cuentos tuvo muchísimo éxito en su época y cuenta con más de treinta títulos. Son libros con una vocación didáctica que buscan mostrar a los niños situaciones cotidianas y especiales que seguramente vayan a vivir o habrán vivido, a través del personaje de Teo, sus familiares y amigos. 
Esta visión educativa se corrobora en las últimas dos páginas que son una guía didáctica de cada una de las historias para dar ideas a padres y profesores de cómo explicar las diversas situaciones que se presentan en ellos.

Ahora, que tanto me interesan los temas educativos, es posible que clasificara los libros de Teo como un material perfectamente válido para trabajar dentro de la filosofía Montessory, ya que presentan situaciones reales en las que niñas y niños se pueden ver reflejados y son una forma estupenda de trabajar estos temas cotidianos con ellos.
Los textos de estos cuentos son muy sencillos, cortos y descriptivos, y lo que más llama la atención son sus coloridas ilustraciones. 
Aunque es cierto que tienen un estilo que quizá para algunas personas, a día de hoy, puede resultar un poco "viejuno", pero que a mí me inspira mucha ternura y me recuerda a mi niñez.
Y... aunque me dé vergüenza lo voy a contar. Uno de mis primeros recuerdos es en mi guardería Petirrojo, un día que me cagué en un libro de Teo. Lo recuerdo perfectamente... la plasta encima de sus páginas, el sol de las cuatro de la tarde entrando por la ventana... en fin, aunque no lo parezca es un recuerdo muy poético para mí; ya veis que no me ando con remilgos con vosotros.

A M. también le han gustado mucho, y se ha pasado muchos ratos abstraída mirando sus ilustraciones, eso sí de un mundo que en cierto sentido ya no existe.

Teo en La granja, Teo va a casa de una amiga.






lunes, 29 de agosto de 2016

En busca de la Edad de Oro, Javier Sierra

Soy consciente de que esta entrada, y mi opinión sobre la tesis del libro del que voy a hablar, puede generar sorna y risas en muchos de los que me leéis, pero aún así he querido hablar de él y compartirlo porque el interés por estos temas también forma parte de mí. 

El nombre de su autor, Javier Sierra, se asocia casi siempre a Iker Jiménez y sus programas de misterio y fantasmas en radio y televisión; y sus temas son ampliamente considerados como estupideces o cosas peores. No es mi caso, bueno, con matices. 
Iker Jiménez me parece un gran comunicador, una persona con una habilidad especial para contar historias, crear un clímax en la audiencia y despertar la imaginación del oyente, aunque también es cierto que casi no le he visto en la tele, y que su cara y gestos pueden romper en pedazos el carisma de su voz. 
Por eso me quedo con sus programas de radio, que me han acompañado en interminables horas de limpiar bares y mierda ajena, y que me han trasladado a lugares y acontecimientos lejanos y extraños.
Hace muchos años empecé escuchando Espacio en blanco, de Miguel Blanco, en la cama, con los ojos entrecerrados por el sueño debido a las altas horas de la noche a la que se emitía. Pero en los últimos tiempos los temas e invitados del programa me parecían cada vez más insípidos y políticamente correctos y, por aburrimiento, dejé de seguirlo. Entonces, aunque al principio tenía algunas reticencias, empecé a escuchar Milenio 3, pero como lo oía en diferido, a través del podcast, solo me descargaba los programas que me interesaban, aquellos sobre vestigios extraterrestres, civilizaciones perdidas, transhumanismo y conspiraciones variadas. Los programas sobre fantasmas, psicofonías, casas encantadas y médiums no me atraen, además de que me dan miedo. 

Lo que quiero hacer notar es que los temas que me interesan están en la línea de la ciencia ficción, a la que tan aficionada soy, y me los tomo con una mezcla de credulidad e incredulidad en suficiente equilibrio como para emocionarme, hacerme soñar y fantasear con mitos, posibles realidades y explicaciones alternativas a la plana realidad del día a día. 
Me gusta imaginarme el universo, su grandeza, meteoritos desprendiéndose de sus constelaciones y fecundando nuestro planeta con su panesperma extraterrestre. Fantaseo con civilizaciones ancestrales, de las que solo quedan vestigios, y cuyas huellas puedo rastrear... En estas fantasías supongo que influye la fascinación que despertaba en mí El doctor Jones ("Indi"), y un Harrison Ford joven y potentorro, cuando todavía era una cría.

Y entonces me encuentro con La edad de oro, y mientras lo leo, igual que me pasó con El retorno de los brujos y otros libros medio esotéricos que he merendado a lo largo de vida, me zambullo en lo que cuenta Javier Sierra, en la investigación que le ha llevado a recorrer todo el globo durante décadas en busca de esas huellas ocultas, en sus encuentros con personajes estrambóticos, tiernos y bastante bizarros que salpican sus páginas.
Y descubro la relación entre las pirámides de Egipto, las pirámides Mayas, las catedrales góticas de Francia y el pueblo Dogón. Salen a la luz las analogías (quizá solo poéticas) que conectan los mitos de las culturas sumeria y peruana. Las ruinas de la Atlántida, mapas imposibles y pinturas renacentistas con objetos llegados del futuro escondidos en sus lienzos.
Todo acaba apuntando a  la estrella Sirio
Es reconfortarte pensar en un plan que une aquello que parece no tener relación entre sí, subirse al carro de la arqueología maldita, la silenciada por el establisment. 
Y me cae bien Javier Sierra, un escritor verosímil, con una sana vena periodística y cuestionadora en sus investigaciones, en las antipodas del iluminado místico que solo acepta su verdad.
Si la realidad se os hace dura, lo cual no es raro en vista de lo que hay por ahí fuera, por qué no escaparse un rato de ella y explorar una explicación mítica de los orígenes de la civilización.

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sábado, 2 de julio de 2016

Para niños:El topo Grabowski, Luis Murschetz

Grabowski es un topo simpatiquísimo que se ganó el corazón de mi hija hace un par de años.

Es cierto que en esta historia al pobre le pasan bastantes desgracias, pero al final del cuento volverá a recuperar la tranquilidad que tanto aprecia y necesita.
Tanto a M. como a mí no han gustado mucho las ilustraciones, bastante realistas y con colores muy adecuados para la historia medioambiental que se cuenta, y, sobre todo, la caracterización del topo con sus manazas para excavar.

También es muy interesante el punto de vista que adopta la historia. Aunque está narrado en tercera persona, el autor consigue que nos pongamos todo el tiempo en la piel del topo.
Grabowski vivía muy tranquilo en su pradera, excavando túneles y levantando toperas. Él era muy feliz así, alejado de la civilización y disfrutando del silencio. 


A veces aparecía el granjero y se enfadaba al ver su terreno lleno de toperas y las destrozaba, pero a Grabowksi no le importaba porque podía hacer más. 
Pero un día pasó algo mucho peor, un montón de hombres llegaron a la pradera y se pusieron a medir el terreno con máquinas e instrumentos extraños.
Los hombres rompieron la madriguera de Graboski, y el topo empezó a preocuparse ya que no entendía qué estaba pasando.

Cuando comienzan las obras el frágil equilibrio del mundo de Grabowski se desmorona

y el topo debe huir para no acabar aplastado por una excavadora o algo peor. 

Esta parte está muy bien narrada y, como adulto, uno siente el miedo y desamparo de Grabowki, aunque lo bueno es que el autor no usa un lenguaje agresivo o que pueda dar miedo a los niños. Ellos se quedan más con la sensación de aventura y sienten la tensión de qué pasará con Grabowski.
A pesar de reventaros el final, para que no os preocupéis os cuento que el bueno de Grabowski consigue huir de los humanos y encontrar una nueva pradera, tranquila y alejada, donde construir sus toperas.
El topo Grabowski es un cuento estupendo para hablar con los niños de ecología, de la convivencia con la naturaleza, y también, con un lenguaje adecuado a su edad, sobre lo destructivos que podemos ser los seres humanos en nuestro afán (o necesidad) de progreso, sin tener en cuenta que no estamos solos en el planeta. 

Podemos hablarles de las ciudades y el campo, los problemas que implican para los animales y plantas nuestra expansión, y empezar a concienciarles de lo necesario que es ir hacia una sociedad más respetuosa con el resto de seres vivos.  

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domingo, 26 de junio de 2016

De puertas adentro. Memorias, Amalia Avia

De nuevo traigo al blog una colaboración de mi madre que nos habla sobre el libro de memorias de la pintora Amalia Avia, y que reflexiona sobre las mujeres, el papel que la sociedad nos ha asignado y del que queremos liberarnos, y las tensiones que sufrimos entre vida pública y vida privada. Una entrada feminista y muy necesaria.


Al visitar el mes pasado la exposición Realistas de Madrid, en el museo Thyssen, he recordado lo mucho que me gustaron las memorias de Amalia Avia, una de las pintoras integrantes de este grupo de artistas que empezó a desarrollar su trabajo en el Madrid de los años 50 y que ha sido incluida en la exposición.

Su pintura es muy personal: sus paisajes urbanos, sus interiores, sus fachadas y tiendas del Madrid antiguo tienen un gran poder de evocación y parece que nos quieren contar la vida y las historias que están detrás de ellas, con una luz más sombría y nostálgica que la del resto de sus compañeros del grupo.

Podéis ver la entrada sobre esta exposición en blog de Enredadas en el barrio.


Están escritas de una forma sencilla, sin pedantería. La primera parte transcurre durante  los años treinta y cuarenta entre Madrid  y  Santa Cruz de la Zarza, el  pueblo manchego del que es originaria su familia que, aunque pertenecía al bando de los vencedores, también sufrió la Guerra Civil y la posguerra: miedo, dolor, luto, hambre, miseria… Hay partes luminosas: la libertad de los niños creciendo en un pueblo, el campo, las fiestas, las tradiciones populares, las gentes (tan distintas a las de la gran ciudad); pero también otras tristes y sombrías: la represión que el nacionalcatolicismo ejerce sobre toda la población y de forma especial sobre niñas y mujeres: el poder de la iglesia, los rosarios, las novenas, las visitas al cementerio… 
Amalia Avía nos ofrece una pintura detallada de lo que era el mundo rural en la España de los años 40, donde las mujeres no tenían más salida que acatar el orden establecido y dedicarse a la casa y a “sus labores”.

Ya joven, vuelve definitivamente a Madrid y empieza su aprendizaje como pintora en el taller de Eduardo Peña, (en aquella época no estaba bien visto que una mujer estudiara en la Escuela de Bellas Artes), allí conoce a muchos de los artistas que luego formarán parte del llamado grupo de los Realistas y su vida cambia por completo. También conoce al que será su marido, el famoso pintor abstracto Lucio Muñoz. A diferencia de otras autobiografías, no habla de la relación con su marido por pudor y por respeto a la  intimidad de ambos.

A partir de entonces, vive una vida que a primera vista podría parecer completamente diferente a la de las mujeres de su época, mucho más libre y creativa, integrada en un grupo de artistas, escritores, intelectuales… muchos de ellos antifranquistas, que con grandes dificultades se iban abriendo paso en la España de la segunda mitad del siglo XX; pero en la autobiografía deja muy claro que el ser mujer, esposa y madre condiciona mucho su trabajo y su proyección como artista.

Tanto ella como su marido se respetaban y valoraban mutuamente como pintores, pero la sociedad y el mundo del arte no los trataba por igual, esto se refleja muchas veces en estas memorias y en entrevistas que le hicieron sobre todo al final de su vida. Ella misma decía: “un hombre puede ser abogado, ingeniero… una mujer también, pero a condición de no dejar de ser ama de casa. Hay otra anécdota significativa: la famosa galerista Juana Mordo los presentaba así a unos coleccionistas: “el famoso pintor Lucio Muñoz y su mujer, también pintora”.

De puertas adentro, el título de estas memorias, es muy simbólico y significativo, y parece referirse tanto a los temas de su pintura como a su vida como mujer y a su trayectoria como artista, con mucha menos proyección exterior que la de sus compañeros varones. En ellas se refleja cómo era la vida de una mujer en España desde los años 30 hasta principios del siglo XXI, a la vez que plantea cuestiones fundamentales que nos afectan como mujeres y que parecen no cambiar nunca:

1. Las pocas mujeres que triunfan en la pintura, en las artes plásticas y en el arte en general.

2. El papel de críticos, marchantes, galeristas e instituciones culturales, que hace que unos artistas triunfen y otros no.

3. Nuestro miedo a salir al “exterior”. Las dificultades que tenemos las mujeres  para conciliar el  “mundo de adentro”, lo privado: casa, familia, hijos… con  “el mundo de afuera”, lo público: estudios, profesión, gustos o actividades.

4. La pervivencia de modelos tradicionales y costumbres atávicas: el hombre cazador y proveedor y la mujer cuidadora del nido y de la prole, así como nuestros propios miedos e inseguridades cuando intentamos romper con estos roles.



En resumen, son unas memorias muy interesantes que nos ayudan a visibilizar a una gran pintora y una gran mujer.



sábado, 18 de junio de 2016

30.000 páginas vistas (el blog en cifras)


Mi blog viviendo su primavera particular.



A día de hoy Meriendo libros anda por las 37.000 visitas totales. Tengo que darme prisa en publicar esta entrada porque, si todo sigue como espero, en poco tiempo alcanzará las 40.000, y me gusta utilizar la excusa de los números para ir contando cómo va el blog, lo que más y menos os gusta leer, y cómo estoy viviendo su desarrollo; y todo ello sin retrasarme mucho, como, de hecho, ya me pasa.


Ya he comentado al escribir sobre las estadísticas del blog, que el número de visitas no significa, en términos reales, lecturas completas de cada uno de sus artículos, ya que muchos lectores solo entran en la página principal a curiosear, y habrá otros que lo empiecen a leer, se aburran o se cansen, y se vayan. 
Esto se puede intuir curioseando las analíticas y viendo la media de minutos que cada persona pasa dentro del blog, algo que a mí normalmente me desanima porque no son muchos. 

"Ayy, ¿cómo hacer que los lectores no puedan despegar los ojos de lo que escribo, que quieran leer una entrada detrás de otra y usar el blog de cojincillo en el que reposar". 

Y aquí me encuentro yo, haciendo lo posible por lograr esa fidelidad tan volátil del lector a saltos en el que todos, en mayor o menor medida, nos hemos convertido.
  • En junio de 2015 el blog alcanzó las 20.000 páginas vistas y las 30.000 han llegado a finales de abril, así que sigo yendo a un ritmo bajo, pero que ahora parece haber crecido.
  • Como habréis comprobado los que me seguís más asiduamente, ahora publico muchas más entradas bajo el epígrafe Libros para niños, porque son las que más os gustan y las que han hecho que el blog haya días que llegue a las 1.100 visitas.
  • He dejado bastante de lado las entradas sobre mi aprendizaje del alemán, pero también espero retomarlas. 
  • Esta explosión de visitas se debe a que comparto las entradas en grupos de literatura infantil de fb y linkedin, y en ellos estoy consiguiendo una pequeña comunidad de lectores. (Aprovecho para darles las gracias)
  • Sigo teniendo el mismo número de seguidores y aún ningún suscriptor, sniff, sniff, pero he de decir que tampoco he hecho nada para mover ese tema. Eso sí, tengo ideas que espero ir poniendo en práctica y que mejoren la situación.
  • Hablar de libros, como consecuencia de mi pasión por leer, es un gran placer, pero también os habréis dado cuenta de que el blog es, en cierto sentido, parte de mi trabajo, como plataforma para promocionar mis servicios profesionales de corrección, redacción, traducción, etc., y para abrirme puertas y oportunidades de conocer a personas y proyectos con los que poder colaborar. 
  • En ese sentido he pensado, y sigo pensando, cómo rentabilizar de alguna forma este trabajo. Por ello incluí la posibilidad de hacer donativos (que no ha tenido mucho éxito). Así que aprovecho para recordarte que en la columna de la derecha hay un enlace para los donativos, y que me harás muy feliz si me ayudas a seguir manteniendo activo el blog. 
  • Por el mismo motivo también he puesto enlaces de afiliados a los libros que recomiendo, por supuesto avisando antes de que la mejor opción es comprarlos en una librería pequeña o tomarlos prestados de la biblio, y garantizando, por encima de todo, la sinceridad de mis recomendaciones.
  • En algún momento de este año también abrí la página de facebook de Meriendo libros, que va bien, pero también muy poquito a poco (como lo demás). Si aún no la has visitado, puedes hacerlo aquí y darle un "me gusta" para ayudarme a difundirla y llegar a más personas interesadas.
  • Y, por supuesto, sigo esperándoos en el "mar del Norte" de mis comentarios.
Un abrazo,
Aida

domingo, 29 de mayo de 2016

Para niños: La cebra Camila, Marisa Núñez y Oscar Villar


Había visto este libro nombrado varias veces en el La biblioteca de los peques, un grupo de facebook que me está descubriendo muchos cuentos y autores de literatura infantil y que también me está ayudando mucho a difundir mis reseñas "para niños", así que aprovecho esta entrada para recomendároslo si aún lo lo conocéis. 
Ha coincidido que lo he visto en la biblioteca del Cervantes y me lo he traído a casa.
A Maia le ha gustado, pero como le pasa últimamente con otros libros de poco texto (este tiene un par de líneas por página), pronto se le queda un poco corto.
El cuento tiene un comienzo poético con nuestra protagonista, la cebra Camila, viviendo "allá donde se acaba el mundo, en el país donde da la vuelta el viento".
Camila quiere ser libre, sin tirantes ni ataduras, pero su madre (como muchas de nosotras) es fan de abrigar a su hija; ayyy, con lo que le gustaría a Camila rodar por el campo sin sentirse comprimida en su apretado mono de vestir.
Un día sale de casa sin ropa y pierde sus rayas, lo cual le pone tan triste que se echa a llorar.
A partir de aquí, el cuento se convierte en una de esas historias trenzadas y rimadas que tanto gustan a los niños. 
En cada página un animal diferente le devolverá una de sus rayas, aunque de una forma especial y mucho más original que la que tenía originalmente.
La serpiente le da un anillo, el caracol una rayita de plata de su baba, el arcoíris una banda de colores... 
Cuando Camila vuelve a casa ya casi no llora y tiene un precioso vestido variado y multicolor... y que no aprieta, hecho con las rayas que le han regalado sus amigos.

La cebra, aún así, está un poco triste porque piensa que su madre quizá se va a enfadar con ella por no llevar el mono que ella siempre le pone. Pero la mamá, en cambio, le dice que ya es grande para llevar cordones y tirantes, y le trenza una preciosa cinta para que adorne sus crines.

A pesar de que lo hemos leído pocas veces a Maia le ha hecho bastante gracia Camila y el soniquete de la historia. 
Me parece un libro muy adecuado para niños de 3-4 años, y con él se puede trabajar la diversidad, el valor de cada uno de nosotros independientemente de que no nos adaptemos a un estándar y el valor de la amistad.

*(Si te interesa este libro y no lo encuentras en tu librería de barrio o en la biblioteca puedes comprarlo a través de este enlace y ayudarme a mantener el blog. Muchas gracias).





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