domingo, 25 de enero de 2015

La Avenida del Sol, Thomas Brussig

Como ya ha demostrado en esta entrada, mi madre es una gran fan de Berlín (aunque yo sea la que vive aquí), y se dedica a leer todo lo que cae en sus manos que tenga que ver con la ciudad.
Hoy vuelve a pasarse por aquí para comentar esta novela.
Como curiosidad os diré que en la calle en la que está ambientada la novela, Sonnenallee, viví durante un año así que, aunque todavía no la he leído, me es fácil imaginarme alguno de sus pasajes. Os dejo con la reseña de Isabel.


¿Tienen  los alemanes sentido del humor? ¿Es posible partirse de risa con una novela alemana? La obra de Thomas Brussig La avenida del Sol (Am kurzeren ende der Sonnenallee), demuestra que sí.
El nombre hace referencia a una calle emblemática de Berlín dividida en dos después de la Segunda Guerra Mundial.
Para los que no conocemos mucho de la historia reciente de Alemania más que por películas como La vida de los otros, parecería que en Berlín Este solo existían intelectuales atormentados y perseguidos, y los miembros de la Stassi encargados de vigilarles. Sin embargo en esta  novela vemos un retrato amable de la vida del pueblo llano. La acción se desarrolla en los años 70 y el protagonista es Misha, un chico no muy diferente a los adolescentes de cualquier otro país. La novela nos muestra su vida: sus colegas del barrio, el instituto en el que intentan, sin mucho éxito, inculcarles el ideario socialista, la chica inalcanzable por la que sería capaz de hacer cualquier cosa, incluidas unas desternillantes clases de baile de salón, el policía tontorrón cuyo mayor empeño es hacerles la vida imposible, sus vecinos, su familia (entrañable el personaje del tío del Oeste que los visita a menudo: bonachón, neurótico y adicto al contrabando a pequeña escala)...
Pero para Misha la adolescencia es un poco más difícil, vive justo al lado de un paso fronterizo del Muro de Berlín y todos los días tiene que ver a otros chicos de su edad viviendo en el “paraíso occidental”: guaperas  felices y  siempre a la última: ropa, discos de rock, motos… y tiene que soportar las risas y burlas que les dedican a él y a sus amigos, a los que consideran horteras, pardillos y pringaos.
La novela esconde muchas sorpresas y personajes que no son lo que parecen. Está escrita con un humor amable que provoca  continuas sonrisas, que muestra un gran cariño por sus personajes y que está teñida de nostalgia, la famosa "Ostalgie” de muchos de los habitantes de la antigua RDA.
La adaptación al cine de este libro, Sonnenallee, también es muy divertida y tierna.


                                                     (Isabel Sánchez)

















martes, 20 de enero de 2015

Cómic: El Arte. Conversaciones imaginarias con mi madre, Juanjo Sáez


Como sabéis los que vais siguiendo el blog habitualmente, en esta etapa de mi vida tengo muy poco dinero para comprar libros y, con algunas excepciones, mis lecturas son como derivas situacionistas con puntos fijos en las estanterías de mis amigos, envíos para lectoras en apuros de mis familiares y saqueo a sus estanterías cuando voy de visita, así como mi muy estimada biblioteca del Instituto Cervantes. 
Así que en muchas ocasiones tengo la impresión de leer lo que me encuentro, lo cual limita a la vez que abre la puerta a casualidades y causalidades que conectan con la que fui o con la que quisiera convertirme ahora que vuelvo a escribir. 
El caso es que este cómic, o novela gráfica, lo cogí del Cervantes como relectura y al tenerlo entre mis manos me retrotrajo a otro momento y otro lugar: Madrid, 2006, la Biblioteca de Pacífico y mi buhardilla de Valderribas, una primavera luminosa, un amante cinéfilo que me volvía loca y que me daba una de arena y muchas de cal, mi trabajo en la editorial atravesando el polígono industrial por las mañanas y las tardes fabulosas de filmoteca.

Es curioso porque me acuerdo de todos estos pormenores, la ambientación, pero no recordaba nada del libro más allá del estilo calculadamente naif e infantil del autor, y de que me gustó mucho, tanto que nada más terminarlo leí en la Fnac de Callao, sentada en el suelo, su cómic anterior, Viviendo del cuento.

Juanjo Sáez juega y experimenta con el punto de vista infantil y consigue mostrar absurdos, clichés y verdades cotidianas de una forma irónica, que nos arranca una sonrisa y nos hace reflexionar. 
Este álbum ilustrado me vuelve a llegar ahora en un momento curioso, bastante crítico con el arte contemporáneo, con su significación y valor de mercado, con su trascendencia o falta de ella.
 El autor barcelonés es alguien sincero, se le ve claramente en sus creaciones, y se hace querer. 
Aquí le habla a su madre de arte contemporáneo, lo que significa para él, porque quiere ser ilustrador, y responde a todas las preguntas que su madre le hace y que tienen la inocencia del profano. 
La historia está ambientada en su vida cotidiana, su familia, su novia; en la que el lector se cuela sin problemas a pesar de que los personajes están solo esbozados y no tienen cara. Es increíble lo expresivos que son a pesar de la deliberada falta de rasgos. Y luego viene el arte...
Juanjo va desgranando los temas y artistas por capítulos y habla entre otros muchos de Calder (su artista favorito) y sus móviles: "Los móviles de Calder son como la poesía o la música si estas disciplinas se pudieran ver". 
También de los grandes museos de arte moderno como el Guggengein, y los compara con las catedrales góticas, de Magrite, de Miró, (estandarización de algo original), de Chillida, de Dalí, de Tàpies (el arte está en todas partes): "Existen artistas que aparte de hacer cosas nuevas también se ocupan de señalar otras cosas que a ellos también les parecen arte. 
Tàpies es uno de ellos, es como si colgara un marco vacío en la pared y a través de él podemos ver las imperfecciones del muro". Habla del surrealismo, del popart, de la deconstrucción, y lo hace con un lenguaje sencillo y que es capaz de transmitirnos su entusiasmo por el arte y a mí en particular a reconciliarme en cierto sentido con él. Todo esto lo mezcla con recuerdos de su infancia y ensoñaciones que retratan la relación con su madre desde una sinceridad desarmante.
 ¡Un libro increíble! Salid corriendo y no paréis hasta encontrarlo.

jueves, 15 de enero de 2015

Para niños: Abuela, cuéntanos un cuento, Rocío Martínez

Hoy es jueves, y hace un tiempo me comprometí con vosotros a escribir una entrada en la sección "Para niños" los jueves alternos. Como estáis viendo, he sido un poco bastante irregular a la hora de llevarlo a cabo, pero siguiendo el clásico de principios de año de formular propósitos, uno de los míos va a ser cumplir con las entradas que os prometo. 

El cuento de hoy se llama Abuela, cuéntanos un cuento, de la ilustradora y autora Rocío Martínez. Es un libro con muy poco texto y que nos ha gustado mucho por sus estupendas y tiernas ilustraciones.



La abuela está retratada como una persona muy simpática y cariñosa. 
David y Clara van a jugar a su casa y le piden que les cuente un cuento.
 Ella les relata una historia muy especial. De las páginas del libro que les lee salen ellos mismos, su perro Lanas y una casa en un árbol, en la cual su abuela les cuenta un cuento... y hay un momento en que la realidad y el cuento se confunden.
 









Me ha gustado mucho el juego metaficcional de los niños del cuento dentro de otro cuento. La historia es muy sencilla y las niñas/os lo disfrutarán mucho a partir de los dos años.
La autora, Rocío Martínez, ha ganado varios premios de literatura infantil y otros dos cuentos suyos que tienen muy buena pinta son Gato Guille y los monstruos De como nació la memoria de el bosque.

(Si estás buscando este libro y no lo encuentras en tu librería de barrio o en la biblioteca, puedes comprarlo a través de este enlace).




Abuela, cuéntanos un cuento, Rocío Martínez, Anaya, 2008 


 

martes, 13 de enero de 2015

Una novela me ronda


Una novela me ronda. La misma que está ahí agazapada desde hace más de diez años, y a la vez otra completamente diferente que he ido construyendo, destruyendo, deconstruyendo y volviendo a construir en mi cabeza al tiempo que yo cambiaba y que todo a mi alrededor se movía, cada vez más rápido, y lo que quería contar dejaba de tener el sentido que yo quería darle y adquiría otro.
La ciencia ficción poética sigue siendo el germen, eso no ha cambiado, aunque la poesía sea cada vez más oscura. Cuando no escucho ese impulso que me lleva a escribir, algo me duele, pero la falta de tiempo y la pereza son gusanos insaciables que lo vuelven todo más difícil. 
Todavía sin disciplina bosquejo escenas y personajes, cuesta sacar las palabras de dentro, pero a veces lo consigo.
Hay una protagonista. Es muy posible que se vaya a llamar Olivia. Quise narrarla en primera e incluso en segunda persona, quería experimentar con el yo ficcional. Ahora creo que la historia la narraré en tercera persona, centrándome más en lo que quiero contar y menos en el experimiento, aunque ella sea también yo, una "yo" que me gustaría ser y otra de la que me avergüenzo.
¿Será este año el que consiga escribirla?










lunes, 5 de enero de 2015

Qué me gustaría leer en 2015

Collage desangelado de alguno de los libros que me encantaría leer este año.

¿Conseguiré leerlos? La precariedad y la falta de una biblioteca bien surtida en mi idioma en mi ciudad de residencia no presagian nada bueno. Quizás alguno de vosotros tenéis uno de estos libros, ya lo habéis leído y os apetece mandármelo (ji,ji,ji); otra posibilidad es donarme un eurillo para que pueda comprarlos. Aquí os dejo el enlace. 

¡Muchísimas gracias!











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