miércoles, 31 de diciembre de 2014

Mis lecturas preferidas de 2014


Copiando inspirándome en muchos de los blogs de reseñas y literatura que leo, y en concreto en esta entrada con fotos del blog de Miguel Alcazar voy a hacer un resumen visual de los libros que más me han removido/gustado/impresionado a lo largo de este año. No están ordenados por orden de preferencia ni de lectura.
 


Reseña
  
Reseña
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Reseña
Reseña

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La constancía no ha sido una de mis virtudes, así que para mí continuar con este proyecto cada vez más ilusionada y dedicándole más tiempo es todo un logro. Empecé el blog en enero de 2014 y ya llevo casi un año escribiendo sobre lo que leo, y escribiendo más en general. El año que entra espero seguir haciéndolo, y que me acompañéis.

P.D.: Ejemmm, como deduciréis de mi penosa presentación visual, de este año no pasa aprender a usar Photoshop y dejar de pelearme infructuosamente con el incomprensible maquetador de blogger.







viernes, 26 de diciembre de 2014

Para niños: El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza, Werner Holzwarth, Wolf Erlbruch

Niños y temas escatológicos, una combinación ganadora. El "caca, culo, pedo, pis" es y seguirá siendo una fuente inagotable de risas para los peques, así que este libro les gustará, como le gusta a M.
Sin decirlo explícitamente, se nos da a entender que alguien  le ha cagado al pobre topo en la cabeza, y el protagonista, como en una buena novela negra, tendrá que averiguar quién ha sido.

Siguiendo la típica estructura de repetición de una fórmula de la literatura infantil, el topo irá preguntando a los diferentes animales si han sido ellos los que le han decorado la cabeza y veremos cómo son sus cacas y las diferencias de texturas, formas y colores entre ellas. Cuando parece que el enigma se quedará sin resolver unas moscas de la mierda darán la clave para saber quién le hizo aquello en la cabeza al topo.
Un libro muy divertido, en mi opinión perfecto para cuando los niños están en el proceso de dejar el pañal y quieren conocer todo lo imaginable sobre excrementos, y que seguirá gustándoles y haciéndoles (a ellos y a nosotros) reír a carcajadas mucho más tiempo.

Es un libro muy conocido que ya va por su undecima edición en la versión en castellano y que ha sido reinterpretado en multitud de libros.

El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza, Werner Holzwarth y Wolf Erlbruch, editorial Alfaguara.






martes, 16 de diciembre de 2014

Cenital, Emilio Bueso

"El capitalismo se concibe a sí mismo, utilizando la frase de Fukuyama, como el fin de la Historia, pero lo que no tiene en cuenta es que esto lo han pensado casi todos los imperios que han existido hasta ahora, y que luego han caído; que ellos eran la expresión máxima de la civilización humana y que eran invencibles". (Juan Carlos Barba en un programa de Radioactividad).

De los libros que reseño hay algunos que funcionan como una excusa para hablar de la realidad, de lo que me preocupa, libros que trascienden la historia que cuentan o su valor literario. Cenital es uno de ellos.
Esta novela es un acercamiento ficticio a un colapso cilivizatorio. Una elucubración o anticipación de lo que podría ocurrir en nuestra sociedad de consumo cuando el petroleo se agote. El protagonista es Destral, un visionario y un miserable, alguien que ve venir el desastre antes de que se produzca y que decide sobrevivir. Para ello empieza a escribir un blog, Cenital, donde va contando lo que sabe acerca del peak oil (el cénit del petróleo) y mediante el cual va reclutando  a personas concienciadas con el problema para formar una ecoaldea que les permita sobrevivir en un mundo desolado y salvaje por la falta de insumos energéticos de alto rendimiento. 
En la novela se superponen varios planos y la trama avanza utilizando el recurso de los saltos en el tiempo, alternando el presente de la ecoaldea y su dura lucha contra los elementos y la barbarie, el blog de Destral y la historia personal de cada uno de los habitantes del pueblo antes y después del colapso. 
Cenital es una novela ágil, con descripciones y creación de atmósferas muy cinematográficas y logradas, con un punto de partida interesantísimo y con una visión matizada, muy alejada del buen salvaje, del arquetipo del superviviente.
Me ha gustado bastante y la he leído sin soltarla, lo cual no es poco decir, y a veces agradezco lecturas sencillas que fluyan y me transporten. También es cierto que a mí el tema que trata me toca especialmente, como ahora os comentaré. Otro punto a su favor es la contribución de Emilio Bueso al terreno de la ciencia ficción, la fantasía y el terror de la literatura en español, que es poco más que un erial. Dicho esto, también le he encontrado fallos en el plano literario: los diálogos entre los personajes son con frecuencia forzados y están retratados de forma algo estereotipada.
Y ahora después de hacer esta crítica quiero hablar de lo que subyace detrás de la obra. Muchos lectores la leerán simplemente como una novela de ciencia ficción anticipatoria en la que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, pero yo creo que su valor también radica en dar a conocer, mediante la ficción, un problema que es real y del que ya estamos sufriendo las consecuencias (unos más levemente que otros) y que, según mi punto de vista, se va a ir agudizando en los próximos años y décadas. 
Llevo cuatro años leyendo e informándome sobre el problema del agotamiento de los combustibles fósiles, su relación con la crisis en la que estamos inmersos y a la que no se le ve fin y los posibles escenarios de futuro que nos esperan si como sociedad no aceptamos el problema y tratamos de buscar soluciones. La persona que me abrió los ojos a este enorme problema fue el científico Antonio Turiel, gracias a su blog de divulgación The Oil Crash. Si no lo conocéis podéis empezar leyendo esta entrada del 2010, que refleja bastante claramente cómo se han ido desarrollando los acontecimientos estos cuatro años y justifica el por qué no vamos a salir nunca de esta crisis. Si preferís un video en el que hace una panorámica del problema podéis verlo aquí.
Otra de mis fuentes habituales de información sobre la actualidad desde un punto de vista crítico, plural y sobre todo no vendido a los poderes económicos o políticos son los programas de radio de colectivo burbuja que me acompañan fielmente desde hace más de tres años (quién me iba a decir a mí que me iba a interesar por la economía; pero ahora que intento tener una visión más amplia de lo que estamos viviendo ya no puedo separarla de la política).
Podría ponerme a escribir sobre lo que estoy aprendiendo y lo que creo que hay que difundir, pero no quiero aturullarme ni dar mensajes confusos, por eso he puesto los enlaces para que os informéis vosotros mismos.
Solo decir que sin abordar la crisis ecológica es imposible explicar la crisis de sistema en la que nos hallamos, que como sociedad tenemos la obligación de pensar en el medio y el largo plazo y no solo en nuestro nivel de vida, que estoy convencida de que la problemática del modelo económico basado en los combustibles fósiles que estamos empezando a ver cómo se agota debe ser conocida y discutida por la sociedad en su conjunto y que un decrecimiento basado en la equidad y la redistribución de la riqueza sería para mí el camino a seguir. 
Como dice Antonio Turiel, el fin del capitalismo no es el fin del mundo. Este es un sistema económico, de creencias, como ha habido otros y no supone la culminación de nada.
Hablar sobre estos temas, hacerlos visibles no es ser pesimista, mucho más pesimista es empecinarse en que este sistema es el único posible y que todo debe seguir como hasta ahora a costa del planeta y de la mayoría de las personas que lo habitamos. 
Si no queremos que el escenario de Cenital se haga realidad más nos vale ir espabilando.






viernes, 12 de diciembre de 2014

Cuando un escritor te decepciona (2): Chuck Palahniuk


Este es el segundo escritor que me decepciona desde que empecé el blog. Si queréis leer la primera entrega pinchad aquí.

Chuck Palahniuk es un autor que no se anda con chiquitas. Trata a sus lectores como contrincantes en un ring de boxeo y les da derechazos en la mandíbula sin ningún cargo de conciencia. Le conocí con Asfixiay recuerdo una mezcla de risas desternillantes, vergüenza ajena y fascinación ante lo más irreverente y bestia que había leído hasta ese momento. 

Palahniuk, en sus buenas novelas, te coge y te sacude, te da bofetadas verbales y te pone, a la vez que a sus personajes, al límite de lo que consideras aceptable. Te dice, a voces: esta locura esperpéntica que te cuento no es ni más ni menos que el puto mundo en el que vives, ¿no te habías dado cuenta?, pues te lo voy a enseñar en forma viviseccionada. 

Las novelas de Chuck Palahniuk son brutalmente gores, mucho más que políticamente incorrectas, escatológicas y aceleradas, plagadas de personajes desmesurados que sin dejarte respirar te enfrentan al absurdo sinsentido de la vida occidental del americano medio, descomponiéndose a ritmo frenético, autorreferencial, feliz e ignorante. 
Entre sus creaciones vemos personajes que simulan atragantamientos mortales en restaurantes para cobrar una indemnización, transexuales operadas hasta el paroxismo vengándose sangrientamente de todo aquel que las ha puteado, mirones de sesiones de terapia para enfermos terminales o locos con personalidad múltiple que crean grupos antisistema a lo largo del globo sin ser conscientes de lo que hacen.

Nunca había leído algo tan hardcore y rocambolesco, pero a la vez con un fondo tan real. Chuck Palahniuk coge la realidad norteamericana, la somete a un análisis sociológico y la recrea llevándola al paroxismo sin escatimar en sangre, vísceras, insultos, mala leche y ojo crítico para ver de que pie cojean nuestras vidas en un mundo hiperconectado, postglobal y, sobre todo, muy enfermo.

Su prosa corta como un cuchillo y es afilada y rápida. Sus personajes se dirigen muchas veces al lector en segunda persona y no es raro tener sensaciones parecidas a las que se tiene con la forma de narrar del cine contemporáneo.

Después leí Diario. Una novelaque es una novela de terror psicológico que da mucho miedo. Vi en el cine El club de la lucha, película generacional que marcó el final de los años noventa, y más tarde me enteré de que estaba basada en una novela suya del mismo nombre, que también leí. Es una de las pocas veces en que la versión cinematográfica de un libro me ha parecido casi igual de buena que el libro en cuestión, y para mí demuestra que cuando escribe, Palahniuk piensa más en espectadores que en lectores. 

Más adelante leí Superviviente y Monstruos invisibles, y con ellas empecé a verle el truco, cómo el autor repetía esquemas, temas y roles, algo que les pasa a muchos escritores, pero que solo a algunos les hace agotarse en su propia fórmula mientras que a otros les ayuda a construir un universo literario inconfundible que normalmente les sobrevive. 

En estas novelas el factor sorpresa, fundamental en sus narraciones, ya no era tan sorpresivo. Dejé pasar unos años, en los que ya me sentía saturada de su estilo, y luego merendé Error humano que me volvió a enganchar ya que son reportajes, reflexiones y otro tipo de textos en los que nos acercamos a las obsesiones del autor pero en las que no se siente presionado a llevar la acción a ritmo de speed, característica que en sus últimos libros juega en su contra. 

Ahora he leído Fantasmas, y aparte de parecerme a ratos aburrida, con unos personajes planos y sin ningún tipo de profundidad psicológica, repetidora de la fórmula que le ha dado fama y que ya está más que agotada, me ha dado asco. Es una novela asquerosa, zafia y que se recrea macabramente en lo más horrible de la condición humana. Esto, que hace con gracia, estilo y crítica en sus primeras obras, en Fantasmas solo es un pastiche vacío. La premisa es la de un grupo de escritores encerrados en una mansión puteándose unos a otros hasta límites inhumanos buscando "la historia" que les hará famosos una vez vuelvan al mundo y se conviertan en personajes de la tele recreando su encierro. Como una suerte de Sherenzales, cada uno narra un episodio deshopilante de su vida, a la vez que van pasando cosas cada vez más horribles en el viejo caserón. Si eres una persona impresionable, no la leas. De todas las que conozco es su novela más repulsiva, brutal, directa y terrorífica (por efectista, no porque consiga crear una atmósfera que dé verdadero miedo). Podría ponerme a describir algunos de sus pasajes, pero os voy a ahorrar ese trago.

Bazofia seguro que es un término que a Palaniuk le gustaría. Deje usted de repetirse y abandone esa manía suya de documentar las novelas con manuales médicos de enfermedades indescriptibles e instrucciones de torniquetes y otras técnicas de supervivencia.

atentamente, una lectora.


lunes, 8 de diciembre de 2014

El boxeador polaco, Eduardo Halfon

Al escritor guatemalteco Eduardo Halfon le he conocido por casualidad, en realidad como a todos los escritores y escritoras, por esas casualidades que no son tales, sino hilos invisibles y personas y conversaciones llenas de nombres y libros que te llevan a otros libros. Menos mal que se dan esas confluencias porque Halfon es uno de esos escritores que no merecen pasar desapercibidos. 
Eduardo Halfon participa con su cuento "El bambú" en el número cinco de la revista literaria Alba (literatura latinoamericana leída y celebrada desde Berlín). Mi amiga Karina, que forma parte de la redacción de la revista, fue la que me contó que Halfon iba a venir a Berlín a hablar de sus libros y a hacer una lectura de "El bambú". Yo, a pesar de tener la revista en casa, no había leído el cuento en cuestión. El día del encuentro llovía, llegué a la librería tarde y haciendo ruido. La gente escuchaba al escritor con expresión solemne aunque él no parecía ni hablaba como una persona solemne, y en seguida me zambullí en su discurso, que fluía como una historia, sobre sus libros y cómo estos se encuentran situados  en un espacio incierto entre el cuento y la novela, sobre el narrador común a todos ellos que ejerce de hilo conductor y que no es más que él mismo (su personalización ficcional). También habló de su proceso creativo, de Guatemala y la vuelta a la tierra del intelectual desencantado, y de sus antepasados europeos judíos, sobre todo de su abuelo, que está presente de forma tangencial en los relatos de El boxeador polaco y que es protagonista de uno de ellos.
Oyéndole hablar estaba deseando poder coger uno de sus libros y leerlo en cuanto llegara a casa, pero no me podía permitir comprarlo así que me quedé con las ganas. A los pocos días lo vi llamándome desde una balda de la biblioteca, estratégicamente colocado en mi ángulo de visión (él también deseaba que lo tomase). Su lectura ha cumplido de sobra las expectativas que tenía puestas en él.
Es un libro sincero que ficcionaliza aspectos de la vida del escritor, que es narrador y personaje de cada uno de los cuentos, que también podrían ser capítulos de una gran novela fragmentada que sería toda la producción de ficción de Eduardo Halfon, como él mismo aclaró en la charla en la que le conocí. 
El boxeador polaco me gana desde el principio, relatando las contradicciones de un profesor de literatura. Las fricciones entre la literatura en el ámbito académico y la literatura que es tierra. La eterna dicotomía entre los libros y la vida. La vuelta a las raíces como forma de encontrarse con uno mismo; tema que trata con una sencillez y un estilo alejados del barroquismo de, por ejemplo, Los pasos perdidos, de Alejo Carpentier, otro libro que me marcó en el momento adecuado.
Me gusta esta novela atípica porque hay mucha reflexión, pero expresada de forma clara con lo que es fácil dejarse llevar por la sensación de que uno está en la cabeza del narrador. Hay mucha literatura y personajes interesantes con un punto misterioso, o así los ve el narrador, que tiene una forma particular de observar e interpretar la realidad con la que me siento identificada. 
"Y para qué la literatura. Para qué un curso más escuchando a un pendejo más hablar aún más pendejadas literarias, y cuán maravillosos son los libros, y cuán importantes son los libros, y entonces mejor quítense de mi camino porque me las puedo solo, sin libros y sin pendejos que todavía creen que la literatura es una cosa importante" (p. 12).
Estoy deseando leer otra rama del árbol que son los libros de Eduardo Halfon, y este es un autor que me gustaría tener en mi biblioteca, para poder releer, subrayar y dejarme inspirar por sus palabras. 






martes, 2 de diciembre de 2014

Nueve lunas, Gabriela Wiener

"Mirar a tu bebé recién nacido se parece a tomar éxtasis.Una mezcla de extrema suavidad, aprensión y ganas de bailar" (Nueve lunas p. 153).


¿Hacer una crónica de periodismo gonzo sobre el propio embarazo? Esta es la premisa de la que parte Nueve lunas
Pero es mucho más que eso; un texto híbrido que oscila entre varios géneros: la narración, el ensayo, el reportaje y la autobiografía íntima.
Gabriela es peruana, vive en Barcelona y se gana la vida a matacaballo, como periodista outsider, dedicada a escribir sobre sexo (propio y ajeno) y cuyas crónicas han sido recopiladas en el volumen Sexologías (2008). En un diciembre horrible plagado de malas noticias: el suicidio de su mejor amiga, una grave enfermedad de su padre y un doloroso posoperatorio de la extirpación de unas glándulas mamarias supernumerarias, se entera de que está embarazada.
Este libro es el relato de esas cuarenta semanas mes a mes. Pero olvidaos de libros de autoayuda o de informaciones "supuestamente" útiles para mujeres en estado de buena esperanza; de esos manuales, que casi todas las que hemos estado embarazadas hemos leído, en los que el embarazo aparece como algo que puedes observar y analizar sin implicación emocional, o esos otros que de tan cursis y ñoños te dan aún más nauseas de las que ya tienes. Aquí hay una chica asustada, encantada, mareada, sin curro, con dilemas intelectuales e inteligencia para abordar la propia gestación desde un punto de vista que se mueve entre lo sarcástico, lo cínico, lo tierno y sobre todo lo real.
Quizás es porque yo también he vivido un embarazo y tuve tiempo de enloquecer, de volver a mi ser, de cagarme de miedo, de ver mi cuerpo transformarse y de vivir una de las experiencias más increíbles de mi vida... y que es solo el comienzo de todo lo que viene después.
Nueve lunas es una crónica subjetiva de la experiencia de la autora y caben en ella muchos de los temas que me interesan: la precariedad laboral y vital que asola a mi generación, la posición del migrante, diferentes, y a veces encontradas, teorías antropológicas y feministas sobre la maternidad, anécdotas desternillantes de su embarazo y sobre todo el relato humano narrado con pulso periodístico sobre el increíble viaje que supone el gestar y parir una nueva vida.
"Pasé largas horas viendo telebasura, durmiendo y soñando que daba a luz a un mono". (p. 16).
Gabriela Wiener tiene la habilidad de desgranar su experiencia subjetiva alternando los sucesos cotidianos con la teoría: los libros que lee, sus intereses intelectuales, Barcelona (como un personaje más), su pareja, las consultas ginecológicas (abusos y absurdos de la sobremedicación del embarazo enfrentados a las teorías de "la vuelta a la Naturaleza" de la gestación, parto y crianza, a las que por otra parte también critica, construyendo un discurso rico y sincero que no cae en lo dogmático), y también aparecen por sus páginas Simone de Beavoir, Catherine Miller, Bataille, Silvia Platz, Casilda Rodrigañez y Adrianne Rich, entre otras.
Aquí estoy yo embarazadísima y, aunque no lo parezca, acojonada.
También me ha encantado, por sentirme muy identificada, el humor inteligente con el que escribe sobre los terrores de las embarazadas en la era de Internet y la sobreinformación, de las complicadas relaciones madre-hija y de los manuales de embarazo y sus a veces rocambolescas afirmaciones, al tiempo que recupera su propio pasado sin mojigatería.
"Por mi parte, ya estaba bastante harta de tener que ubicarme siempre en un lado de alguna estúpida controversia. En el mundo de la absoluta incertidumbre en que vivimos las mujeres fertilizadas cualquier cosa es tema de Estado. Somos tan manipulables que damos asco". (p.86).
También le da tiempo a meterse con los babyshowers, el consumismo voraz desarrollado para hacer que los futuros padres se gasten el máximo dinero posible en la llegada de su retoño y con la plaga del exhibicionismo virtual:
"Si el nacimiento de un niño es un ritual de consumo, Ikea es el templo sagrado al que toda futura madre proletaria debe acudir como una asidua devota". (p. 131)
"Madre e hijo cuerpo a cuerpo. El continuum. Eso era tendencia. También era tendencia, aunque quizá desde la otra orilla, llevar un blog del bebé. Un bebé sin blog es como un ser humano sin blog: un bicho raro. Internet también está saturado de diarios de vida de nonatos".
El libro termina con un precioso relato de su parto, y dice, cuando le ponen a su hija encima:
"Está completa. Solo tiene una marca en un ojo: está herida de guerra. Huele a algo muy limpio (...) Sus manos son larguísimas y translúcidas como las de un vampiro (...)".
Y me emocioné cuando describe sensaciones que yo puedo suscribir palabra por palabra:

"Mi teta negra es un manantial. Es el consuelo para todos los males, quita el hambre y el susto. Siempre lo supe".
A cualquier madre o padre (o a los que estén pensándoselo) y a todos los que os interese una mirada inteligente y divertida sobre la maternidad os recomiendo encarecidamente leer este libro.
Otros dos libros importantes para mí sobre este tema han sido:
y La maternidad y el encuentro con la propia sombra, de Laura Gutman, del que hablé aquí.

 
P.D.: He recibido el comentario de varios lectores contándome que gracias a una de mis reseñas positivas, han decidido comprar el libro en cuestión. Como sabéis, en el menú de la página de inicio hay un apartado de "mis recomendaciones" con una lista de libros imprescindibles en mi periplo lector que podéis comprar a través de los enlaces de afiliados que incluyo. Ahora he decidido incluír estos enlaces de compra en las críticas de los libros que me han entusiasmado dentro del blog. Mi compromiso ético es que siempre he leído los libros y que solo pongo enlaces a aquellos que me encantaría que vosotros/as también leyeráis. Si queréis una explicación más detallada sobre este tema podéis leerla aquí.

Comprar este libro  

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